Sí, en todos los aspectos. En comparación con las antiguas luminarias de halogenuros metálicos o sodio de alta presión, los LED reducen el consumo de energía entre un 60 % y un 75 % y duran más de 50 000 horas. No tendrá que cambiar las bombillas cada temporada ni lidiar con el tedioso tiempo de calentamiento: los LED alcanzan su brillo máximo al instante, incluso con temperaturas bajo cero. Además, puede dirigirlos con precisión. Se acabaron los problemas de iluminación que inundan las gradas equivocadas o molestan a los vecinos. La regulación de intensidad y la zonificación son sencillas, así que no tendrá que iluminar todo el campo a las 3 de la mañana para que llegue el equipo de limpieza.
Dicho esto, no elijas cualquier foco barato. Un buen foco LED para estadios requiere una gestión térmica adecuada y un controlador apto para exteriores. Las unidades baratas parpadean en cámara o distorsionan los colores. Busca un índice de reproducción cromática (CRI) alto (80+) y una temperatura de color correlacionada de entre 4000K y 5000K para obtener una imagen nítida y natural. El coste inicial es mayor, pero entre el consumo eléctrico y el mantenimiento, recuperas la inversión en uno o dos años. Para cualquier instalación que supere el tamaño de un campo de béisbol infantil, los LED no solo son mejores, sino que son la única opción sensata.