Las luces LED para estadios generalmente presentan ángulos de haz estrechos, que suelen oscilar entre 10° y 60°, dependiendo de la altura de montaje, la ubicación y el área que se requiere cubrir. Las aplicaciones típicas incluyen:
Ángulo ultradelgado (10°–15°): Se utiliza para proyecciones a larga distancia, como iluminar torres altas en las esquinas hasta el extremo opuesto del campo, o para iluminar mástiles y agujas de banderas altas. Estos haces están altamente concentrados, con una intensa emisión de luz central, pero cubren un área muy pequeña.
Ángulo estrecho (15°–30°): La opción principal para la iluminación de estadios. Se utilizan comúnmente para proyectar luz hacia abajo desde las pasarelas (en lo alto de las gradas) hacia el campo o desde lo alto de mástiles elevados hacia zonas distantes. Los ángulos estrechos mantienen una intensidad lumínica suficiente a largas distancias, logrando una iluminación uniforme mediante la superposición de múltiples luminarias.
Ángulo medio-estrecho (30°–60°): Se utiliza para iluminación de alcance medio, como luces auxiliares montadas en posiciones inferiores a lo largo de los laterales del campo o para iluminar las zonas laterales.
Ángulo amplio (superior a 60°): Rara vez se utiliza en estadios; normalmente se reserva para campos de entrenamiento, zonas de calentamiento o iluminación auxiliar para gradas donde los requisitos de iluminación son menores. Cabe destacar que las luces LED para estadios a menudo no tienen un ángulo de haz fijo; en cambio, los diseños de lentes modulares permiten ajustar el ángulo (por ejemplo, de 15° a 30°) dentro de un rango determinado.
Además, algunas luminarias de alta gama cuentan con capacidades de "distribución de luz asimétrica" o "doble haz", lo que permite personalizar la distribución de la luz según la ubicación de montaje (como esquinas o laterales) para mejorar la uniformidad y controlar el deslumbramiento. Los diseños de iluminación suelen emplear una combinación de ángulos de lente en la misma luminaria: ángulos más amplios para las luces más cercanas al campo de visión y ángulos más estrechos para las más alejadas.
Por lo tanto, al realizar una compra, es importante priorizar la configurabilidad de la luminaria y contratar a un diseñador profesional para determinar la distribución de luz adecuada.