Aunque la tecnología LED está muy madura, algunos estadios antiguos todavía utilizan iluminación tradicional, principalmente lámparas de halogenuros metálicos de alta potencia o lámparas de sodio de alta presión (HPS). Hay tres razones principales para ello:
En primer lugar, la inversión inicial: reemplazar toda la iluminación de un gran estadio puede costar millones o incluso decenas de millones de yuanes, lo cual resulta inasequible para algunos recintos con dificultades financieras o clubes amateurs;
En segundo lugar, las limitaciones impuestas por las estructuras de instalación históricas (los postes de luz y los sistemas eléctricos antiguos pueden no ser compatibles con los métodos de instalación de la iluminación LED);
En tercer lugar, la falta de experiencia: algunos administradores de estadios desconocen que los LED pueden alcanzar o incluso superar el rendimiento de la iluminación tradicional. Sin embargo, casi todos los nuevos estadios deportivos profesionales construidos desde 2015 (como los nuevos estadios de la Premier League inglesa, la NFL y la Superliga china) han adoptado la iluminación LED debido a que las deficiencias de las lámparas tradicionales se han vuelto cada vez más inaceptables: las lámparas de halogenuros metálicos requieren de 5 a 10 minutos para alcanzar su brillo máximo, lo que significa que después del descanso, volver a encenderlas requiere esperar, lo cual es muy inconveniente; las lámparas de halogenuros metálicos experimentan una rápida degradación de la luz (el brillo suele disminuir un 30 % después de 2000 horas de uso), lo que requiere reemplazos frecuentes de bombillas; además, las lámparas de halogenuros metálicos contienen mercurio, lo que dificulta su eliminación ambiental; y, lo que es más importante, las lámparas tradicionales no pueden cumplir con los requisitos de la transmisión de televisión de alta definición en cuanto a funcionamiento sin parpadeos y alta reproducción cromática.
Por lo tanto, la gran mayoría de los estadios están reemplazando gradualmente las lámparas tradicionales por LED, y se espera que para 2030 la iluminación tradicional haya desaparecido prácticamente de los estadios deportivos profesionales.