Los proyectores y los focos no cumplen la misma función; son herramientas diferentes. Un proyector ilumina una amplia zona de manera uniforme. Piensa en fiestas en el jardín, aparcamientos, obras o iluminación de seguridad en un almacén. Elimina las sombras y cubre una gran superficie. Un foco proyecta un haz de luz concentrado y preciso, diseñado para iluminar un único objetivo a distancia: un letrero, un árbol, un artista o una entrada. Si necesitas iluminación general en un espacio amplio, un proyector es la solución. Si necesitas iluminar algo específico sin dispersar la luz por todas partes, el foco es la mejor opción.
¿Cuál es mejor? Depende completamente de lo que quieras iluminar. Para sensores de movimiento en la entrada o para iluminar un muelle de carga, elige un foco amplio. Para resaltar un mástil, una estatua o un camino largo y oscuro donde necesitas una iluminación direccional en lugar de una luz difusa, opta por un foco puntual. En realidad, la mayoría de las instalaciones residenciales funcionan mejor con una combinación: un foco amplio para cubrir el área y un foco puntual dirigido a un elemento específico. No te dejes convencer por nadie de que es el "mejor" universal. Analiza el ángulo del haz, la distancia y lo que realmente necesitas ver, y elige en consecuencia.