La depreciación lumínica en las farolas LED se refiere al fenómeno por el cual el flujo luminoso (brillo) de una luminaria disminuye gradualmente con el tiempo durante su uso. Esto se debe a factores como defectos en el material del chip LED, el envejecimiento del fósforo, el amarilleamiento de la silicona de encapsulación y el estrés térmico. Si bien la depreciación lumínica es inevitable, la velocidad a la que ocurre puede variar.
Las farolas LED de alta calidad deben presentar una depreciación lumínica inferior al 5 % tras 3000 horas de funcionamiento, y no superior al 30 % tras 50 000 horas (estándar conocido como L70). Por el contrario, los productos de menor calidad pueden perder más del 20 % de su brillo en tan solo 3000 horas, lo que provoca una iluminación vial insuficiente y posibles riesgos para la seguridad. Las principales causas de la depreciación lumínica incluyen:
1. Temperatura excesiva en la unión: Una mala disipación del calor provoca que la temperatura del chip LED aumente, acelerando el proceso de envejecimiento.
2. Corriente de excitación excesiva: Hacer funcionar el LED con una corriente superior a su valor nominal acelera la degradación del chip.
3. Problemas con los materiales de encapsulación: Los fósforos o la silicona de baja calidad son propensos al envejecimiento y al amarilleamiento.
4. Factores ambientales: Exposición a la humedad o a gases químicos corrosivos. Para mitigar la disminución del flujo luminoso, es fundamental seleccionar luminarias con sistemas de gestión térmica superiores y garantizar que la corriente de alimentación se mantenga dentro de las especificaciones de los componentes LED. Las autoridades de gestión vial deben realizar mediciones periódicas (por ejemplo, anuales) de la iluminancia vial; si la iluminancia promedio cae por debajo del 70 % del valor de diseño original, se debe considerar el reemplazo de las luminarias o una actualización integral del sistema.
En los contratos de adquisición, es recomendable exigir a los fabricantes que proporcionen una garantía con respecto a la depreciación del lumen (por ejemplo, especificando que la depreciación del lumen no debe exceder el 10 % en un período de 5 años).