No existe un único foco "mejor": depende de lo que se vaya a iluminar. Para la mayoría de los trabajos residenciales y comerciales, la tecnología LED es la única opción viable. Busque una luz diurna de 5000 K si desea una iluminación nítida, similar a la de seguridad, o una luz blanca cálida de 3000 K para una iluminación menos intensa en patios o edificios. La potencia lumínica (lúmenes) es más importante que la potencia en vatios: una unidad sólida de 3000-4000 lúmenes (aproximadamente 30-40 vatios) cubre una entrada de vehículos o un patio pequeño, mientras que los grandes estacionamientos necesitan más de 15 000 lúmenes. Priorice el sellado contra la intemperie IP65 o IP66 y una carcasa de aluminio fundido a presión. Los sensores de movimiento y las fotocélulas son útiles, pero añaden puntos de fallo; a veces, una unidad básica de encendido/apagado con un temporizador independiente es más fiable.
Para una relación calidad-precio práctica, los focos STL (Stealth) o los antiguos FXLED de RAB son una opción fiable: fáciles de orientar, con un amplio rango de voltaje y diez años de garantía. Si necesitas potencia compacta, el Lumark CrossFire destaca por su altura de montaje. Si tienes un presupuesto ajustado, los focos de pared Hyperikon son una buena opción, aunque su control del haz no es tan preciso. Evita cualquier foco con carcasa de plástico o que se venda como "solar integrado", a menos que solo busques iluminación decorativa; la mayoría de ellos se estropean al cabo de un invierno. En resumen: elige una marca de iluminación reconocida, no una genérica de Amazon, y ajusta los lúmenes a la superficie que realmente necesitas iluminar.