Para empezar, elige un nivel objetivo de lux (pie-candela) para la tarea en cuestión. Un pasillo de almacén podría necesitar solo de 10 a 20 lux, mientras que un taller mecánico o una mesa de dibujo requieren de 50 a 100. Mide la superficie de la habitación (largo × ancho en pies) y luego multiplícala por ese objetivo para obtener los lúmenes brutos necesarios. Este número supone condiciones ideales, que no existen. Por lo tanto, aplica dos factores de corrección: un factor de utilización (de 0,5 a 0,8 según el color de la pared/techo y la altura de la luminaria) y un factor de mantenimiento (de 0,7 a 0,85 para la acumulación de suciedad y la pérdida de brillo de la lámpara con el tiempo). Divide los lúmenes brutos entre (utilización × mantenimiento) para encontrar el total de lúmenes necesarios de tus luminarias.
Una vez que tenga ese total, decida la salida de lúmenes y el ángulo de haz de cada luminaria. Para naves altas, tome los lúmenes de una unidad (por ejemplo, 25 000) y divídalos entre el total de lúmenes necesarios para obtener una cantidad aproximada de luminarias. Luego, verifique el espaciado: una regla general para iluminación general es mantener las luminarias separadas a no más de 1,5 veces la altura de montaje (por ejemplo, techo de 6 m → máximo 9 m entre luces). Ajuste los ángulos del haz (60° para techos altos, 120° para techos bajos) y haga un plano rápido. Siempre agregue un 10-15 % adicional para paredes irregulares o suciedad futura. Para trabajos críticos, ingrese todo en una herramienta gratuita como Visual o DIALux; los cálculos le darán una aproximación, pero una simulación es más precisa.