Equipar los proyectores LED con sensores de movimiento (también conocidos como sensores infrarrojos o de microondas) puede mejorar significativamente la eficiencia energética y la comodidad, pero si esto es "mejor" depende del caso de uso específico.
Los sensores de movimiento son muy valiosos en las siguientes situaciones:
Entradas, garajes, puertas traseras, pasillos y escaleras: Las luces se encienden automáticamente al detectar la presencia de alguien y se apagan tras un breve retardo al marcharse, lo que proporciona seguridad (evitando que se busquen las llaves a tientas en la oscuridad) y evita el desperdicio de electricidad que supone mantener las luces encendidas toda la noche. En estos casos, los sensores pueden reducir el tiempo de iluminación en más de un 90 %.
Aparcamientos, pasillos de almacenes, corredores de visitantes de fábricas: estas zonas rara vez son transitadas, pero ocasionalmente requieren iluminación; el uso de sensores puede ahorrar mucha energía.
Iluminación de seguridad: En combinación con cámaras, la activación repentina de reflectores puede disuadir a posibles intrusos. Sin embargo, los sensores pueden no ser ideales en las siguientes situaciones:
Plazas, iluminación de fachadas de edificios: estos lugares requieren iluminación continua para resaltar efectos o para proporcionar iluminación básica durante toda la noche por motivos de seguridad; el uso de sensores conllevaría un encendido y apagado frecuente de las luces, lo que da una imagen poco profesional.
Farolas o calles residenciales: Si los sensores son demasiado sensibles, incluso el roce de una hoja o el paso de un animal pequeño pueden activarlos, provocando que se enciendan y apaguen con frecuencia, lo que no solo molesta a los residentes, sino que también reduce la vida útil de las luces. Por lo tanto, una mejor solución es elegir sensores ajustables: aquellos que permiten ajustar el tiempo de retardo (de unos segundos a unos minutos), la sensibilidad (rango de detección), el umbral de control de luz (sin luz durante el día) y un modo de funcionamiento dual (brillo bajo para ahorrar energía cuando no hay nadie cerca, brillo máximo cuando hay alguien presente). Además, los sensores de microondas son más sensibles que los sensores infrarrojos pasivos (PIR) y no se ven afectados por la temperatura, pero pueden atravesar paredes y provocar falsas alarmas.
Si necesita iluminación continua las 24 horas, no compre un modelo con sensor o elija un modelo que admita el encendido permanente/activado por sensor.