Elegir la potencia adecuada para un foco no depende solo del tamaño de la zona a iluminar, sino también de la altura a la que se instalará. La luz obedece a la ley del cuadrado inverso, lo que significa que, a medida que se aleja de su fuente, se dispersa y pierde intensidad rápidamente. Si se coloca una luz de baja potencia demasiado alta, el haz se disipará antes de llegar al suelo, dejando una luz tenue y difusa en lugar de una iluminación nítida.
Si va a instalar las luces a una altura relativamente baja, digamos entre 3 y 5 metros (aproximadamente 10 a 16 pies), como suele ser habitual en un patio trasero, la puerta de un garaje o un pequeño sendero, solo necesitará una potencia moderada. Una bombilla de entre 10 y 50 vatios le proporcionará una luz brillante y focalizada sin deslumbrar a sus vecinos ni causar un resplandor molesto.
Al aumentar la altura a niveles medios de 5 a 10 metros (aproximadamente 16 a 32 pies) para áreas como perímetros comerciales, pequeños estacionamientos o entradas largas, es necesario aumentar la potencia. Una luminaria de 100 vatios suele ser la opción ideal, ya que proporciona un alcance suficiente para cubrir un radio decente en el suelo. Sin embargo, al llegar a mástiles altos (de 15 a 20 metros o más, para grandes patios de carga, campos deportivos o enormes centros logísticos), se necesita una potencia comercial de alto rendimiento. Se recomienda considerar 300 vatios o más para garantizar que la luz tenga la potencia suficiente para alcanzar esa distancia y brindar una visibilidad clara y segura en una amplia área.