La temperatura de color es la diferencia más evidente entre las luces LED de mástil alto y las lámparas HPS.
Lámparas de sodio de alta presión (HPS): Estas emiten una luz amarillo-anaranjada con una temperatura de color muy baja, que suele oscilar entre 1900 K y 2100 K. Este tipo de luz produce objetos con un tono marrón amarillento monótono, lo que dificulta la distinción de colores (con un índice de reproducción cromática, o IRC, de tan solo 20-25). Por ejemplo, los objetos rojos y naranjas se ven casi idénticos, mientras que los blancos adquieren un tinte amarillento. Esto resulta muy desventajoso en entornos como puertos y aeropuertos, donde la identificación rápida de códigos de contenedores y matrículas es fundamental.
Luces LED de mástil alto: Ofrecen una variedad de opciones de temperatura de color, siendo las más comunes 4000K (blanco neutro), 5000K (blanco frío) y 5700K (blanco luz diurna). Estas temperaturas de color proporcionan una reproducción cromática fiel a la realidad (CRI ≥ 70, generalmente ≥ 80), lo que permite distinguir claramente los detalles de color. Para puertos y aeropuertos, se recomienda 5000K–5700K, ya que el ojo humano es más sensible al contraste a temperaturas de color más altas, lo que facilita una identificación rápida. Para plazas cercanas a zonas residenciales, se podría elegir 4000K para minimizar el impacto de la luz azul.
Además, las luminarias LED de mástil alto están disponibles con temperaturas de color ajustables, lo que permite cambiar el color de la luz según la situación (por ejemplo, usar luz blanca cálida por la noche para minimizar las molestias a los residentes y cambiar a luz blanca fría durante las operaciones para aumentar la eficiencia). En resumen, las luminarias LED de mástil alto ofrecen mucha más flexibilidad en cuanto a la temperatura de color que las lámparas HPS.