La eficacia luminosa es, en esencia, el indicador de eficiencia energética de las bombillas. Mide la relación calidad-precio al comparar la cantidad total de luz emitida (en lúmenes) con el consumo eléctrico de la luminaria (en vatios). Cuanto mayor sea el valor de eficacia, más eficiente será la luz, lo que significa que se consigue una mayor luminosidad sin aumentar la factura de la luz.
En el caso de proyectores LED de alta calidad para uso comercial, la eficacia suele oscilar entre 80 y 140 lúmenes por vatio (lm/W). Las opciones residenciales estándar o para comercios minoristas de gama básica generalmente se sitúan en el extremo inferior de este rango, entre 80 y 100 lm/W. Si bien estas siguen siendo muy eficientes en comparación con la tecnología antigua, las luminarias industriales de alta gama o la iluminación arquitectónica de vanguardia a menudo superan los 130 o 140 lm/W gracias a controladores internos superiores y chips LED de primera categoría.
Prestar atención a este dato es crucial al comparar precios. Te evita caer en la trampa de comprar una luz basándote únicamente en la potencia. Por ejemplo, un foco de 100 vatios de baja calidad y eficiencia podría emitir solo 7000 lúmenes. En cambio, una luminaria de alta calidad y eficiencia podría necesitar solo 50 vatios para generar la misma cantidad de lúmenes. Al centrarte en la eficacia luminosa en lugar de solo en la potencia indicada en la caja, puedes elegir luminarias que te proporcionen la máxima cantidad de luz manteniendo tus costos operativos y de energía lo más bajos posible.