Si bien las luminarias LED de gran altura requieren mucho menos mantenimiento que las luminarias tradicionales, sigue siendo necesario un mantenimiento periódico:
Mensualmente: Inspeccione visualmente si hay luces que no funcionan o parpadean; limpie el polvo de las superficies de las lentes (con un paño seco o aire comprimido).
Trimestralmente: Compruebe si los componentes de la suspensión están flojos e inspeccione las cadenas y los ganchos para detectar óxido; registre las condiciones ambientales utilizando un termohigrómetro; compruebe si las aletas del disipador de calor acumulan polvo y límpielas con una aspiradora o aire comprimido.
Semestralmente: Apriete las conexiones de los terminales; compruebe la resistencia de puesta a tierra; inspeccione los cables de señal de atenuación de las luminarias regulables.
Anualmente: Mida la iluminancia en áreas representativas y compare los resultados con los valores iniciales para evaluar la depreciación del flujo luminoso; inspeccione la carcasa del controlador LED para detectar abultamientos o fugas; limpie el interior de la luminaria (si es accesible).
Cada 2-3 años: Reemplace los sellos viejos; inspeccione el aislamiento del cable. Mantenga registros de mantenimiento y reemplace de forma proactiva las luminarias que presenten una disminución del flujo luminoso superior al 30 %. La frecuencia de mantenimiento debe duplicarse en entornos con mucho polvo.