Las luces LED de los estadios suelen instalarse a alturas que oscilan entre los 15 y los 45 metros (a menudo en pasarelas sobre las gradas, torres de iluminación en las esquinas o mástiles altos) por varias razones clave:
En primer lugar, para lograr una distribución uniforme de la iluminación. La propagación de la luz sigue la ley del cuadrado inverso: duplicar la distancia reduce la iluminación a una cuarta parte de su nivel original. Si las luminarias se instalan demasiado bajas, el área directamente debajo de ellas se ilumina excesivamente, mientras que los bordes y los extremos del campo permanecen muy oscuros, lo que resulta en una uniformidad deficiente. Elevar las luminarias reduce la diferencia relativa de distancia a los distintos puntos del campo; combinado con ángulos de haz estrechos y una puntería precisa, esto garantiza una iluminación relativamente uniforme en toda la superficie de juego (las competiciones profesionales requieren un índice de uniformidad superior a 0,9).
En segundo lugar, para minimizar el deslumbramiento. Cuanto más altas estén instaladas las luminarias, más se aproximará el ángulo de la luz que incide en los ojos de los atletas a la vertical, reduciendo así el deslumbramiento horizontal directo. Las normas internacionales de iluminación deportiva (como la EN 12193) especifican alturas máximas de montaje y ángulos de inclinación mínimos —generalmente se requiere un ángulo de inclinación de entre 15° y 25°— para evitar que la luz incida directamente en los ojos de los atletas y espectadores.
En tercer lugar, para evitar obstrucciones y colisiones. El montaje a gran altura evita colisiones entre los accesorios y los jugadores (por ejemplo, durante pases de fútbol parabólicos o mates de baloncesto) o el equipamiento (como pértigas de salto o volantes de bádminton).
En cuarto lugar, ampliar el área de cobertura de cada luminaria. Un proyector de haz estrecho montado a gran altura puede cubrir una amplia zona, reduciendo así el número total de luminarias necesarias y disminuyendo tanto la inversión inicial como los costes de mantenimiento a largo plazo. Por supuesto, existen límites para la altura de montaje: una altura excesiva aumenta la atenuación de la luz atmosférica (especialmente en condiciones de lluvia o niebla) y eleva los costes y la complejidad de la construcción de los mástiles de iluminación. Por consiguiente, la altura de montaje de las luces de estadio se suele determinar mediante un análisis exhaustivo utilizando software profesional de simulación de iluminación (como DIALux).