Un sistema de iluminación híbrido implica el uso simultáneo de luminarias LED y lámparas tradicionales de halogenuros metálicos (o sodio de alta presión) en un mismo espacio. Este enfoque se adopta principalmente en los siguientes escenarios de transición:
En primer lugar, se realizará una modernización por fases debido a las limitaciones presupuestarias. Si un recinto no puede obtener la financiación completa para la actualización a LED de una sola vez, puede sustituir las luminarias en ubicaciones clave (como las posiciones de las cámaras principales de transmisión) por LED, manteniendo las lámparas de halogenuros metálicos originales en otras áreas. Ambos tipos de iluminación se utilizan simultáneamente para cumplir con los requisitos de iluminación, y se prevén sustituciones adicionales para el próximo ejercicio fiscal.
En segundo lugar, se aprovechan las características específicas de las lámparas tradicionales. Por ejemplo, en regiones extremadamente frías, las lámparas de halogenuros metálicos generan bastante calor durante su funcionamiento, lo que ayuda a derretir la nieve o a mantener la temperatura del césped; por el contrario, los LED emiten poco calor, lo que podría provocar la acumulación de nieve. Un sistema híbrido permite satisfacer tanto las necesidades de iluminación como las de derretimiento de nieve.
En tercer lugar, los requisitos espectrales específicos. Algunas lámparas de halogenuros metálicos emiten espectros específicos (como la luz ultravioleta) para favorecer el crecimiento del césped o satisfacer las necesidades de ciertas plantas, características que los LED tienen dificultades para replicar por completo.
En cuarto lugar, se trata de evitar el desperdicio cuando las lámparas de halogenuros metálicos existentes aún no han llegado al final de su vida útil. Los establecimientos pueden conservar las lámparas que funcionan y complementarlas con LED para aumentar la iluminación, cambiando completamente a LED solo cuando las lámparas de halogenuros metálicos fallen de forma natural.
En quinto lugar, la iluminación de emergencia. Las lámparas de halogenuros metálicos antiguas pueden servir como respaldo temporal en caso de una falla generalizada del sistema LED (como una avería del controlador). Sin embargo, los sistemas híbridos también presentan inconvenientes importantes: controles complejos (que requieren dos sistemas de atenuación independientes), temperaturas de color inconsistentes (LEDs blancos fríos frente a lámparas de halogenuros metálicos amarillas cálidas) y un mantenimiento complicado (que requiere repuestos para ambos tipos de lámparas).
A largo plazo, la gran mayoría de los recintos siguen prefiriendo una transición completa a la iluminación LED. Si está planificando una solución de iluminación híbrida, es recomendable consultar con un diseñador de iluminación profesional para evaluar las ventajas y desventajas.