El cálculo del ROI requiere los siguientes datos:
1. Inversión total inicial (I): Incluye luminarias, instalación, sistema de control, honorarios de diseño, impuestos, etc.
2. Ahorro anual en costos de electricidad (S_elec): Consumo anual de electricidad del sistema original (kWh) × precio de la electricidad ($/kWh) - Consumo anual de electricidad del nuevo sistema (kWh) × precio de la electricidad.
3. Ahorro en costos de mantenimiento anual (S_maint): Incluye costos de reemplazo de bombillas (precio unitario de la bombilla × cantidad × frecuencia de reemplazo anual), tarifas de alquiler de plataformas elevadoras, costos de mano de obra, costos de repuestos, etc. Los sistemas LED requieren muy poca limpieza e inspección, por lo que esto puede considerarse cero.
4. Otros ahorros o ingresos (S_other): Por ejemplo, mayores ingresos por venta de entradas, ingresos por derechos de transmisión, tarifas de patrocinio debido a una mejor calidad de iluminación y menores costos de aire acondicionado (los LED generan menos calor).
5. Ahorro anual total (S_total) = S_elec + S_maint + S_other.
6. Período de recuperación simple (en años) = I / S_total.
7. Valor actual neto (VAN) y tasa interna de retorno (TIR): Considerando el costo del capital (tasa de descuento), calcule el retorno neto durante un período de 10 años.
Ejemplo: Una inversión inicial de $80,000 para un local, ahorros anuales de $10,000 en costos de electricidad y $15,000 en costos de mantenimiento, sin otros ingresos, resulta en un período de recuperación simple de 80,000 / $25,000 = 3.2 años. El ahorro total en 10 años asciende a $250,000. Restando la inversión inicial, el retorno neto es de $170,000. Si hay subsidios locales disponibles (por ejemplo, $20,000), el período de recuperación será más corto. Se recomienda asumir una vida útil de 10 años para las luces LED en el cálculo y considerar la degradación lumínica anual del 1% al 2% que conlleva una disminución de la iluminancia (lo que puede requerir un reemplazo anticipado).
Al mismo tiempo, es necesario comparar las consecuencias de no actualizar el sistema: el sistema antiguo podría fallar con frecuencia en los próximos años, afectando el funcionamiento del recinto, y esta pérdida potencial también debería cuantificarse.