Aunque los proyectores LED y las farolas LED puedan parecer algo similares, difieren significativamente en cuanto a filosofía de diseño, curvas de distribución de la luz y métodos de instalación.
En primer lugar, los patrones de distribución de la luz difieren. Las farolas deben cumplir con estrictos requisitos para la iluminación de carreteras, empleando generalmente una distribución de luz asimétrica (como los tipos II, III, IV o V) para dirigir la luz principalmente hacia la superficie de la carretera y garantizar una iluminación uniforme entre los postes. En cambio, los proyectores suelen presentar una distribución de luz simétrica (que produce un haz circular o elíptico) que distribuye la luz de manera uniforme en todas las direcciones, lo que los hace adecuados para iluminar superficies o áreas específicas.
En segundo lugar, los métodos de instalación difieren. Las farolas suelen fijarse a la parte superior de los postes, apuntando en una dirección determinada (normalmente en la dirección de la carretera), y no se pueden ajustar fácilmente. Los proyectores, en cambio, están equipados con soportes en forma de U que permiten ajustar la dirección del haz en un amplio ángulo, ofreciendo mayor flexibilidad.
En tercer lugar, el diseño antideslumbrante. Las farolas suelen requerir pantallas o lentes de corte para minimizar el deslumbramiento de los conductores. Los proyectores generalmente no tienen requisitos antideslumbrantes estrictos, aunque se pueden añadir deflectores en ciertas aplicaciones.
En cuarto lugar, los escenarios de aplicación. Las farolas están diseñadas específicamente para carreteras, calles y autopistas, mientras que los proyectores se utilizan para edificios, plazas, campos deportivos, vallas publicitarias y lugares similares.
En quinto lugar, el rango de potencia. La potencia del alumbrado público suele oscilar entre 30 W y 300 W para cubrir largos tramos de carretera. La potencia de los proyectores varía entre 10 W y más de 1000 W, ofreciendo un espectro mucho más amplio.
Sexto, métodos de control. El alumbrado público suele integrar sistemas de control inteligentes (como la regulación de intensidad según la hora o el volumen de tráfico); si bien los proyectores también pueden incorporar controles inteligentes, no es un requisito estándar. A pesar de estas diferencias, a veces se pueden usar indistintamente: en pequeñas plazas o parques, el alumbrado público puede servir como iluminación paisajística, y los proyectores pueden proporcionar iluminación temporal de la calzada, aunque los resultados pueden no ser los mismos que los del alumbrado público dedicado.